
Hoy me he dado cuenta. Hace tiempo que nadie me hace reír. Ni nada me resulta lo bastante divertido como para provocarme un ataque de risa. Hoy me he dado cuenta de que empiezo a perder el sentido del humor. Afilo cada vez más las palabras. Y callo más a menudo. Sonrío, si, a veces para contentar al que me explica algo pretendidamente gracioso, otras por puro peloteo. Fui durante años el payaso del grupo, supongo que como terapia para vencer la timidez, me disfracé. Era una manera de llamar la atención, estaba el guapo, el líder, el deportista de elite, el ligón y el payaso. No me arrepiento de haber ejercido ese papel, aun hoy lo represento cuando las cosas parecen más fáciles…
Pero creo que los personajes que más lloran, aquellos a los que la sensibilidad demasiado a flor de piel juega malas pasadas, a los que la imagen del sufrimiento, propio o ajeno, les duele de veras, a esos, solo les (nos) queda el disfraz, el parapeto del bunker de la risa, de la bufonada, del resbalón con la piel de plátano, porque tenemos miedo, miedo a tener miedo, miedo a que la realidad sea tan real. Y hoy que me he dado cuenta de que el parapeto no era de hormigón si no de cartón piedra, ¿Qué hago? ¿Vuelvo a ponerme la nariz y los zapatones? ¿O hago eso que dicen algunos que hay que hacer, madurar, curtirme a base de golpes y dar más de uno?...
No creo querer eso, estoy seguro.
Prefiero mil veces ver a mi hijo divertirse con las tonterías de su padre.
Pero creo que los personajes que más lloran, aquellos a los que la sensibilidad demasiado a flor de piel juega malas pasadas, a los que la imagen del sufrimiento, propio o ajeno, les duele de veras, a esos, solo les (nos) queda el disfraz, el parapeto del bunker de la risa, de la bufonada, del resbalón con la piel de plátano, porque tenemos miedo, miedo a tener miedo, miedo a que la realidad sea tan real. Y hoy que me he dado cuenta de que el parapeto no era de hormigón si no de cartón piedra, ¿Qué hago? ¿Vuelvo a ponerme la nariz y los zapatones? ¿O hago eso que dicen algunos que hay que hacer, madurar, curtirme a base de golpes y dar más de uno?...
No creo querer eso, estoy seguro.
Prefiero mil veces ver a mi hijo divertirse con las tonterías de su padre.
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