Hace diez años que esta niña nos dejó. ¿Quién iba a pensar que esta mocosa nos marcaría tanto?… A menudo pienso en ella…
¿Como habría actuado en esta situación? ¿Estoy haciendo algo de lo que se sentiría orgullosa?
No recuerdo palabras o frases que pronunciase. Recuerdo actitudes. Su prudencia y respeto para con los demás, algo que si que vi a diario en Antonia.
Supongo que la conocí poco y evidentemente no en su juventud, tal vez tuve la suerte de tenerla cerca en una época en que su madurez y experiencia se hallaban en el mejor momento…
Es mi único mito, la persona a la que quisiera imitar siempre, aún a sabiendas que seguir la senda que ella marcó, será un tortuoso camino lleno de desilusiones.
En algún momento yo la desilusioné.
Enquistado en mi memoria está el dia (supongo que uno de tantos) en el que la hice llorar.
Pero esta vez lloró delante de mí ,estoy convencido de que ella hubiera preferido hacerlo a solas, para no influir en la decisión que tomé en esos días. Lloraba por mi, preocupada por mi futuro y por la relación – tensa - con mi padre.
Es cierto que hay gente que nunca muere , eso tan manoseado en las películas de que viven en nosotros, creo, que hasta cierto punto, es verdad. En definitiva actuamos con patrones establecidos por los que nos marcaron (para bien o para mal) cuando estábamos “en construcción”. Realmente creo que tuve suerte.
La echo de menos diez años después. Me gustaría que hubiera conocido lo mejor de mí, la esperanza en que lo que viene puede ser mejor que nosotros, me hubiera gustado ver a Adrià en sus brazos…
Con amor para Antonia
1 comentario:
también le habría gustado leerte.
UN ABRAZO JAUMET.
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