31.1.07

Nada nuevo bajo el sol...


Soy hijo de emigrantes. Como dicen algunos, mis padres pertenecen al la segunda oleada de ellos que llegó a Catalunya a finales de los años sesenta.
Procedentes de un pueblo de Córdoba en decadencia, viajaron en trenes atestados que tardaban casi dos días en llegar a su destino, en una España en desarrollo, en la que algunos pasaron directamente de la edad de piedra a ver a Armstrong pisando la Luna…
No fue el caso de mi familia. El lugar de donde procedía, solo unos años atrás, era un lugar prospero que en su momento de mayor expansión contaba con tantos habitantes como hoy día albergaría cualquier ciudad de España de las denominadas grandes.
La minería del carbón y sus derivados atrajeron como un imán a cientos de empresas de todo tipo, papeleras, fundiciones, tanto del país como del extranjero.
Se tendieron líneas férreas, se construyeron colegios, teatros, cines, en definitiva, una ciudad a escala en mitad de la nada. Gentes de mil lugares llegaron a instalarse, huyendo de pobrezas y miserias y aún hoy recuerdan con nostalgia y bastante orgullo lo que llegó a ser aquel lugar.
Como evidentemente toda la industria estaba supeditada al uso del carbón, con las primeras crisis del precio del mismo y la llegada de otras fuentes más eficaces y rentables (en aquel momento) el sueño se desvaneció lentamente. Poco a poco, inexorablemente, tras el cierre de una fábrica o taller comenzaba el éxodo y así se llenaron barrios enteros de la periferia de Barcelona.
Los familiares ya asentados en la ciudad llamaban a los que quedaban en el pueblo, pues hacia falta mano de obra barata acostumbrada a bregar con el día a día…
Creo, estoy convencido, que la mayoría no soñaba con hacerse rico. Simplemente confiaban en su esfuerzo para sacar sus vidas adelante de una manera algo más digna.
¿Os suena de algo esta historia? Es la de cientos, miles, de los que llegan ahora, con acentos dispares y costumbres diferentes a las nuestras. No creo que valga la pena tirarnos de los pelos por lo que no es más que una legitima constante en el ser humano, la de migrar, moverse para encontrar el sustento, la felicidad .

17.1.07

Novena temporada, capítulo 3.836.


House: ¿tienes los resultados de la analítica?
Cameron: si, negativo de antropomorfos vegetativos, aps normal, atahualpayupankis de sedimentación positiva y bacteriofilios en regresión…
House: ¿Y eso que coño es!!?
Cameron: …pues los resultados que me pediste…yo..
House: ¡No joder! Eso..!Que coño es eso de ahí?!!
Cameron: ah, esto…un percing…
House: ¿Y no había un lugar más apropiado para hacértelo? Por ejemplo, perforándote el tabique nasal con una broca del 12?
Cameron: Si te disgusta quiero que sepas que lo hice porque te amo…
House: ¡Yo no te quiero! joder te lo llevo repitiendo desde hace 356 capítulos!
C: Se que tras esa imagen de psicópata, esa falta de empatía hacia el resto de la humanidad es pura fachada…Tienes miedo a que sepamos lo maravilloso que eres...
H: No eres más que una pedorra mimada, cuyos padres cometieron el fatal error de pagarle una carrera para la cual no servia… ¿quieres alguna muestra más de afecto o tendré que clavarte el bisturí en el colodrillo como la ultima vez?
C: Se que mientes, me amas, porque cada vez que te confieso mi amor y me vuelves la espalda, miras a la cámara con cara de estreñido.
H: ¡Bingo! ¿No será que tal vez coma poca fibra? No te has parado a pensar, so lista, que tal vez, esa mirada de duda a la que haces referencia se deba a la miopía que arrastro (como la pierna) desde hace años?
C: Tu pierna…Otra mentira más para colocarte de anfetas y huir de los compromisos…
H: ¡Precisamente eso es lo que intento que entiendas! ¡Que más quisiera que poder huir para perderte de vista ¡ ¿No hay más hospitales en este estado que necesiten a una niña mona, masoquista y enamoradiza?
Paciente: Esto…Siento inmiscuirme en una discusión privada,pero se me acaba de salir un ojo de la orbita, sangro por el ano y hace tres días que no como…
House: ¡Vaya ¡¿Qué tenemos aquí? ¡Un enfermo chulito! Si no hubiera ido tirandose a todas las zorras del barrio, ahora podria estar en el puto porche de su casita viendo un partido de la NBA con una cervezita en la mano, mientras su linda mujercita le pone los cuernos con el vecino…
Paciente: Yo…esto…No me gusta el baloncesto, soy una mujer y en la congregación a la que pertenezco no nos está permitido consumir alcohol…
Cameron: ¿Ves? ¡!!Ya has vuelto a poner esa carita de estreñido!! Ahora te arrepientes de lo que le has dicho a la pobre monja!!!
H: crack, crack!!Sgrurlp!
C: Esas pastillas acabarán matándote, House…

hazlo tu mismo

Me imagino al pobre infeliz, llegando a casa cargado de ilusión y una cajita con su lacito rojo.
Dentro, oh maravilla!! el regalo tan ansiado por su pareja, una reproducción exacta y a escala natural de su propio miembro viril.
Y todo gracias a una maravilla de la técnica llamada, literalmente, por el catalogo, “Clona-tu-pene”… Ella, sorprendida ante la ocurrencia, deja escapar una risilla nerviosa que da paso a la pregunta de siempre: “y…¿que tal por el trabajo hoy?”.
El no lo entiende. Pensaba que le gustaría lo suficiente para probarlo, incluso antes de cenar…Mientras estaba en el despacho la imaginaba a ella en el sofá. Excitada por el presente inesperado, con manos temblorosas, se levantaría el delantal y la falda de pana, apartaría las bragas para dar paso a esa columna jónica del amor, a esa falsa polla de goma basada en hechos reales…
Pero no fue así. Ella no soltó el mando a distancia de la tele. Se limitó a mirar el catalogo de otros productos que incluía la caja, y a leer el prospecto que explicaba detalladamente todo el proceso de fabricación del símil:
“1: Mezcle los polvos de moldeado con agua”
“2: Introduzca su pene*”
“3: Retire fácilmente el molde y llénelo con la mezcla de goma”
“4: Saque una copia exacta de su propio Pene (con mayúscula) y ¡Disfrute!”
El la miraba absorto y seguía sin entender. Ese era su problema. No entendía que ella, cuando muy de vez en cuando se permitía el lujo de fantasear, lo hacia pensando en penes mucho más grandes que el de su marido, es decir, imaginaba que sería sentir un pene normal, como el de cualquier chico del barrio. No necesitaba a Nacho Vidal…
Desconcertado, recoge la caja y los papeles con ánimo de arrojarlos al cubo de la basura. Antes de hacerlo, de camino hacia la cocina, se detiene a leer por última vez .
Se percata del asterisco que seguía a la frase del punto 2 de las instrucciones…
Y suspira mientras lee, “* evidentemente, erecto”.