
Abrimos la caja, tras separar unos cuantos kilos de plástico del objeto en cuestión, allí aparece ella, nuestra magnifica y reluciente jarra de agua Brita, opción eco-lógica para gentes con mala conciencia y peor bolsillo. Maravillados contemplamos, mi hijo y yo, la deslumbrante invención germánica en todo su esplendor.
En el fondo del embalaje, el libro de instrucciones. Comienzo la búsqueda de algún idioma inteligible para el menda o sea, castellano, la opción del catalán la doy por perdida de entrada y esto es lo que mi hijo me hace notar…
Papa, ¿que haces?
Estoy leyendo las instrucciones.
¿Y que buscas?
Las instrucciones en castellano.
O en catalán…
No hijo en catalán no vienen.
¿Por qué?
Supongo que los señores que fabrican la jarra, no creen que el catalán sea una lengua importante…
Papa, todas las lenguas son importantes.
Mi hijo Adrià a sus seis años demuestra más sentido común que la mayoría de redactores de periódico de este país, que la practica totalidad de los locutores de radio, y que el cien por cien de los políticos a quien, no muy sabiamente, votamos unos cuantos de nosotros, los adultos de este país…
En el fondo del embalaje, el libro de instrucciones. Comienzo la búsqueda de algún idioma inteligible para el menda o sea, castellano, la opción del catalán la doy por perdida de entrada y esto es lo que mi hijo me hace notar…
Papa, ¿que haces?
Estoy leyendo las instrucciones.
¿Y que buscas?
Las instrucciones en castellano.
O en catalán…
No hijo en catalán no vienen.
¿Por qué?
Supongo que los señores que fabrican la jarra, no creen que el catalán sea una lengua importante…
Papa, todas las lenguas son importantes.
Mi hijo Adrià a sus seis años demuestra más sentido común que la mayoría de redactores de periódico de este país, que la practica totalidad de los locutores de radio, y que el cien por cien de los políticos a quien, no muy sabiamente, votamos unos cuantos de nosotros, los adultos de este país…
No hay comentarios:
Publicar un comentario