
¿Qué te llevó, Aurens, a acometer semejante empresa?
Un tipo como tú, lleno de complejos y contradicciones ¿que podía esperar de una tierra tan compleja como la Arabia Deserta…? ¿Qué impulsa a un británico escuchimizado a convertirse en caudillo de unos “bárbaros”y guiarlos en una guerra de la que pasaban olímpicamente? ¿De qué te sirvió, sino de motivo para hundirte más en tu yo inconformista? Porque no estabas de acuerdo con nada ni con nadie y menos que con nadie contigo mismo…No tengo grandes mitos y nada me atrae menos que el ensalzar a un militar, porque al fin y al cabo es lo que eras.
Después de leer Los siete pilares e intentar comprenderte y creerte (porque eres tu quien escribe su propia historia) la conclusión es que eras un mar de dudas. Porque eras humano y constantemente te lo recordabas. Huías de la pompa y el reconocimiento de los fuertes porque sabías que era una impostura…
Entre los débiles, aquellos que no te conocían y no sabían de tu pasado, ni cual seria tu futuro, te crecías, sabedor de tu poder sobre su ignorancia, pues eras como aquellos a los que odiabas, los que te enviaron a ese desierto lleno de vidas y que luego te engañaron a ti y a los que derramaron su sangre por creerte. Y esa realidad te dolía, reconocer que aquellas simples vidas, vacías para el resto del mundo “civilizado”, estuvieron a tu merced, con el único fin de marcar unas líneas con un lápiz allí donde no hubo más que la más pura, cruel y maravillosa supervivencia humana.
No merecías haber muerto joven y encima de una moto. Demasiado romántico.
Mi condena te hubiera echo llegar a viejo en tu casucha de la campiña, recordando y mostrando al mundo lo que eras en realidad, solo un peón más del juego, al que alguien dió una ilusión…
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